¿Quién es Jesús?

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Idea principal

Jesucristo es una sola persona con dos naturalezas —humana y divina—, quien pasó por los estados de humillación y exaltación, y ejerce hoy los oficios de Profeta, Sacerdote y Rey para nuestra salvación.

1. ¿Quién es Jesús?

Jesús de Nazaret es presentado en las Escrituras como el cumplimiento de las promesas mesiánicas del Antiguo Testamento y la revelación definitiva de Dios. Los evangelios lo llaman «Hijo de Dios», título que afirma su relación única con el Padre y su naturaleza divina. Juan lo describe como el Verbo eterno que existía con Dios desde el principio, y que se hizo hombre sin dejar de ser Dios: «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14). Esta es la afirmación central del cristianismo: Dios mismo entró en la historia humana en la persona de Jesucristo, plenamente Dios y plenamente hombre, para redimir a su pueblo.

2. Su persona: una persona, dos naturalezas

La teología cristiana distingue tres categorías para comprender a Jesucristo: su persona, sus estados y sus oficios. En cuanto a su persona, Jesucristo es una sola persona con dos naturalezas completas, inseparables y distintas: una humana y otra divina. Como segunda persona de la Trinidad, poseía naturaleza divina desde toda la eternidad; en la encarnación añadió a sí mismo una naturaleza humana plena —cuerpo y alma—, uniendo ambas naturalezas en el vientre de la virgen María por obra del Espíritu Santo. Esta única persona actúa conforme a cualquiera de sus dos naturalezas, sin que ninguna pierda sus propiedades: su naturaleza humana, finita y ahora glorificada, jamás se volvió divina; su naturaleza divina, omnisciente, omnipresente y omnipotente, nunca dejó de serlo. Los padres de la iglesia entendían esto como esencial para la salvación: si Jesús no hubiera sido plenamente humano, no podría habernos redimido por completo; y si no hubiera sido plenamente divino, su cuerpo y alma humanos no habrían podido sostener el peso de la ira de Dios contra el pecado en la cruz.

3. Sus obras revelan su identidad divina

A lo largo de los evangelios, Jesús realiza acciones que solo Dios puede hacer: perdona pecados, resucita muertos, sana enfermedades incurables y calma la tormenta con una sola palabra. Estas obras no son milagros aislados; son señales que revelan quién es y demuestran que trasciende la categoría de un maestro o un profeta extraordinario. Cuando los fariseos se escandalizan porque perdona pecados —algo que, según ellos, solo Dios puede hacer—, Jesús respalda su autoridad sanando al instante a un paralítico. Su enseñanza también sorprende: habla con autoridad propia, no como los escribas, y aplica a sí mismo pasajes del Antiguo Testamento reservados para Yahvé.

4. Sus estados: humillación y exaltación

Los teólogos también distinguen dos estados en la vida y obra de Cristo, siguiendo el patrón de Filipenses 2. Su estado de humillación comenzó con un nacimiento humilde —no en un palacio, sino en un pesebre— y abarcó toda su vida de obediencia perfecta, activa y pasiva, hasta su sufrimiento, muerte y sepultura. Murió como sacrificio sustitutivo, cargando la culpa de los pecadores y cumpliendo lo que los sacrificios del Antiguo Testamento solo podían prefigurar. Su resurrección al tercer día marcó el inicio de su estado de exaltación: resucitó, ascendió al cielo y ahora se sienta a la diestra del Padre hasta el día de su regreso. Si Cristo no hubiera resucitado, su muerte sería la de cualquier otro hombre; por eso Pablo declara que si Cristo no ha resucitado, «la fe de ustedes es falsa» (1 Corintios 15:17). Estos dos estados muestran tanto el camino que Cristo recorrió para salvarnos como el destino al que ahora nos lleva; unidos a Él por fe, seguimos una senda semejante, sabiendo que Él ya nos precede.

5. Sus oficios: Profeta, Sacerdote y Rey

Los oficios de Cristo describen lo que hace por nuestra salvación, y los tres son esenciales. Como Profeta, revela la salvación tanto en sus propias acciones como en las Escrituras; de nada nos serviría lo que hizo por nosotros si nunca llegáramos a conocerlo. Jesús no solo se revela a sí mismo, sino también al Padre y al Espíritu Santo. Como Sacerdote, cumple todo el sistema sacrificial del Antiguo Testamento: es a la vez quien ofrece el sacrificio y el sacrificio mismo —«sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec», dice Hebreos—, y pone fin a los sacrificios de animales al ser Él mismo la ofrenda perfecta y final, sustituyéndonos y llevando la culpa que merecíamos. Su sangre no solo paga la deuda del pecado, sino que purifica la conciencia para una adoración genuina; y esta obra no terminó en la cruz, porque hoy intercede continuamente por los suyos ante el Padre. Como Rey, vence a nuestros enemigos —especialmente a Satanás y su reino—, establece un reino eterno, conquista nuestros corazones rebeldes y reina sobre nosotros para siempre. No podríamos ser salvos si siguiéramos bajo el dominio de Satanás; necesitamos pertenecer a este nuevo reino que Cristo mismo estableció.

6. Aplicación final

Conocer a Jesús no es solo aceptar datos correctos sobre su identidad, sino confiar en Él como Salvador y someterse a Él como Señor. Como el Dios-hombre, tanto en su humillación como en su exaltación, Cristo es hoy tu Profeta, Sacerdote y Rey. Descansa en su sacrificio suficiente en lugar de tus propios méritos, escucha su Palabra que te revela al Padre, y vive bajo su señorío en cada área de tu vida.

Preguntas para reflexionar

  • ¿Qué significa para mi vida que Jesús sea plenamente Dios y plenamente hombre?
  • ¿De qué manera mi propia vida cristiana refleja el mismo camino de humillación y exaltación que recorrió Cristo?
  • ¿Cómo cambia mi oración saber que Cristo intercede continuamente por mí como Sacerdote y reina como Rey?

Texto clave

«Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él»

Colosenses 2:9

Preguntas frecuentes

¿Quién es Jesús según la Biblia?
Jesús de Nazaret es el cumplimiento de las promesas mesiánicas del Antiguo Testamento y la revelación definitiva de Dios: el Verbo eterno que se hizo carne, plenamente Dios y plenamente hombre, para redimir a su pueblo.
¿Qué significa que Jesús tenga dos naturalezas?
Jesucristo es una sola persona con dos naturalezas completas, distintas e inseparables: divina desde la eternidad y humana desde la encarnación. Ninguna pierde sus propiedades: su humanidad no se volvió divina ni su divinidad dejó de serlo.
¿Cuáles son los estados de Cristo?
Humillación y exaltación. La humillación abarca su nacimiento humilde, su obediencia perfecta, su sufrimiento, muerte y sepultura; la exaltación comienza con su resurrección, sigue con su ascensión y su sesión a la diestra del Padre hasta su regreso.
¿Qué son los oficios de Profeta, Sacerdote y Rey?
Describen lo que Cristo hace por nuestra salvación: como Profeta revela a Dios y su salvación; como Sacerdote se ofrece a sí mismo como sacrificio perfecto e intercede por los suyos; como Rey vence a nuestros enemigos, establece su reino eterno y reina sobre nosotros.
¿Por qué es importante la resurrección de Jesús?
Porque sin ella su muerte sería la de cualquier otro hombre. Pablo declara que si Cristo no ha resucitado, «la fe de ustedes es falsa» (1 Corintios 15:17). La resurrección inaugura su estado de exaltación y garantiza nuestra salvación.

Para seguir estudiando

Fuentes consultadas

  • Bray, Gerald. «Jesús como mediador». En Sumario Teológico Lexham, editado por Mark Ward et al. Bellingham, WA: Lexham Press, 2018.
  • Gupta, Nijay K. «Christology». En Diccionario Bíblico Lexham, editado por John D. Barry y Lazarus Wentz. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.
  • Ligonier Ministries. «Jesus Christ». Ligonier Learn. Consultado el 5 de agosto de 2026. https://learn.ligonier.org/guides/jesus-christ.
  • Ramos, Alex. «Jesus Christ, Titles of». En Diccionario Bíblico Lexham, editado por John D. Barry y Lazarus Wentz. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.