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Un esposo fiel

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Un esposo fiel

Por Tom Hicks

Tom Hicks

Estar casado con mi esposa es la mayor bendición terrenal de mi vida. Joy y yo llevamos catorce maravillosos años de matrimonio, y simplemente no puedo imaginar la vida sin ella. Escribo esto con cierto temor, porque sé que no soy un esposo perfecto, aunque deseo crecer en fidelidad como esposo por el resto de mi vida. Aunque este breve escrito no agota todo lo que significa ser un esposo fiel, ofrezco las siguientes reflexiones para su consideración.

Photo by Elahe Motamedi on Unsplash

1. Un esposo fiel es un fiel seguidor de Cristo. Por encima de todo, el esposo fiel aprende de Cristo cómo amar a su esposa, porque conoce cómo Cristo lo ha tratado. Entiende que Jesús lo ama, no porque él sea bueno, digno u obediente, sino simplemente porque Cristo ha decidido amarlo. El corazón del esposo fiel ha sido conquistado por el amor de Cristo, y él ama a Cristo porque Cristo lo amó primero. Por eso vive bajo el señorío de Cristo y guarda sus buenos mandamientos, porque ha sido comprado por un precio. Y ama a su esposa, no porque ella se haya ganado su amor, sino porque Cristo lo ama, le da ejemplo de amor y le manda amar a su esposa.

2. Un esposo fiel ama a su esposa. Aunque esto parezca obvio, está lejos de serlo. Amar a nuestra esposa no significa disfrutar de cuánto ella nos ama. Cuando doy consejería prematrimonial, suelo preguntar a las parejas: «¿Qué es lo que amas de la otra persona?». A veces el hombre responde: «Amo que ella me ponga primero a mí»; «amo cómo me hace sentir»; o «amo que parezca entenderme de verdad». Pero amar a la esposa no es disfrutar de lo bien que ella te ama a ti. Una vez escuché a un esposo decir: «Por fin entendí por qué soy tan feliz en mi matrimonio: mi esposa y yo estamos enamorados de mí». Sin embargo, el esposo fiel ama a su esposa sirviéndola sin exigirle nada a cambio. La ama poniendo las necesidades de ella primero, en lugar de exigir egoístamente que ella satisfaga las suyas. Ella no es su sirvienta ni su cuidadora; es su amada. Esto significa que él trabaja por ella, no solo fuera del hogar, sino también dentro de él y en la relación misma. «Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio Él mismo por ella» (Efe 5:25).

3. Un esposo fiel le habla a su esposa con mansedumbre y gracia. Es decir, no usa sus palabras para controlarla en beneficio propio. No le habla con dureza ni la menosprecia para conseguir que ella lo trate como él quisiera ser tratado. La Biblia advierte: «Hay quien habla sin tino como golpes de espada; pero la lengua de los sabios sana» (Prov 12:18). El esposo fiel usa sus palabras para nutrir, fortalecer y edificar a su esposa. «No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan» (Efe 4:29). Esto significa que los esposos fieles desechan las palabras ásperas, condenatorias y humillantes, y se revisten de palabras de amor, aliento, aceptación y gracia. «Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo» (Efe 4:32).

4. Un esposo fiel lidera sirviendo a su esposa y dando un ejemplo semejante al de Cristo. El liderazgo del esposo se malinterpreta gravemente en algunos círculos cristianos conservadores. Los esposos no deben liderar a sus esposas diciéndoles qué hacer ni exigiéndoles que se sometan a ellos. La Biblia nunca ordena a los esposos que hagan que sus esposas se sometan. Más bien, los esposos deben liderar sirviendo y amando a sus esposas. Dios les dice a las esposas que se sometan a sus esposos, pero deben hacerlo libremente, desde el corazón, porque así lo desean, y no porque sus esposos las obliguen a someterse. En Marcos 10:42-45, Jesús dice:

Llamándolos junto a Él, Jesús les dijo: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor, y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

5. Un esposo fiel le predica a Cristo a su esposa con humildad. Cuando ella está desanimada, él le ofrece los consuelos de Jesús. Procura animarla con las promesas seguras de las Escrituras. Cuando ella peca contra él, no responde con más pecado; más bien, está lleno de gracia y la trata conforme al evangelio. Le habla como Dios en Cristo le habla a él por medio de la Palabra. Cuando ve en su esposa las cualidades que admira, celebra la gracia de Dios en ella. Se regocija junto a su esposa en el evangelio de Cristo: que Él los ha reconciliado con Dios y les ha dado vida eterna. Y le recuerda estas verdades a su esposa. Si alguna vez la ve perdiendo de vista a Cristo, le predica a Cristo con toda humildad y amor por ella. Siempre procura recordarle las maravillas y las gracias de Jesús. De este modo, el esposo fiel busca hacer de Cristo el centro del hogar, con sus palabras y su ejemplo, para la gloria de Dios y el bien de su esposa.

Que Dios conceda a las parejas creyentes edificar su matrimonio sobre el Señor Jesucristo, para Su gloria y para el gozo de ellas.

Traducido al español por Madurando en Cristo con permiso.
Publicado originalmente por Founders Ministries.
Artículo original: Leer aquí


Tom sirve como pastor principal de la Primera Iglesia Bautista de Clinton, LA. Está casado con Joy, y tienen cuatro hijos: Sophie, Karlie, Rebekah y David. Obtuvo sus títulos de Maestría en Divinidades (MDiv) y Doctorado (PhD) en The Southern Baptist Theological Seminary, con especialización en Historia de la Iglesia, énfasis en los bautistas, y con una subespecialización en Teología Sistemática. Tom es autor de The Doctrine of Justification in the Theologies of Richard Baxter and Benjamin Keach (tesis doctoral, SBTS). Sirve en la junta directiva del Covenant Baptist Theological Seminary y es profesor adjunto de teología histórica en el Institute of Reformed Baptist Studies.

Publicado originalmente en nuestro Substack semanal.

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