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Lecciones en el Matrimonio: «No se trata de mí»

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Lecciones en el Matrimonio: «No se trata de mí»

Por Fred Malone

Fred Malone

En cincuenta años de matrimonio, he aprendido muchas lecciones. Una de ellas, quizás la más difícil, ha sido comprender que «no se trata de mí». Nuestro Señor dijo: «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch 20:35). Esta es la frase con la que suelo concluir cada ceremonia de boda. Es un llamado a negarse a uno mismo por el bien de quienes nos rodean. Forma parte del mandato de «amar al prójimo como a uno mismo». Es, de hecho, la esencia misma de la vida terrenal de Cristo.

Photo by Nathan Dumlao on Unsplash

Filipenses 2:3-5 dice: «No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús».

Nuestras expectativas sobre un matrimonio feliz —donde recibimos beneficios del otro— pueden parecer racionales y normales, pero en realidad destruyen la verdadera felicidad conyugal. Santiago hace una pregunta y la responde:

Santiago 4:1-2 dice: «¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros? Ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen, porque no piden».

Cuando un esposo se enfoca en sus expectativas, esperando que su esposa satisfaga sus deseos, deja a un lado su responsabilidad de ser generoso constantemente. En lugar de eso, se hiere por lo que ella no hace. Pero nuestro Señor dijo que es más bienaventurado dar que recibir, especialmente cuando recordamos que, por causa de nuestros pecados, no merecemos nada ni de Dios ni de los hombres.

Lamentaciones 3:39-40 dice: «¿Por qué ha de quejarse el ser viviente? ¡Sea valiente frente a sus pecados! Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, Y volvamos al SEÑOR».

Algunos podrían pensar que este compromiso de dar sin esperar nada a cambio es demasiado «pietista» o irreal. Tal vez crean que es justo desear recibir algo dentro del matrimonio. Pero recordemos quién dijo esto. Fue nuestro Señor quien declaró esta verdad absoluta, y Él mismo la vivió. Así fue como nos salvó. Él es el ejemplo supremo de alguien que se entregó completamente para bendecir a otros que no podían darle nada a cambio. Este es el corazón de la gracia, y por eso lo amamos. Es el modelo del amor que un esposo debe tener hacia su esposa.

Cuando un hombre acepta que su papel es dejar a su padre y a su madre para unirse a su esposa; cuando comprende que tiene el deber, dado por Dios, de iniciar y mantener el amor en el matrimonio en todo momento, tal como Cristo lo amó primero —entonces, tal vez, comenzará a experimentar el gozo del gran Dador, quien encontró la bienaventuranza de dar a los culpables mientras colgaba del madero.

A los pies de la cruz he aprendido que no se trata de mí. Que no merezco nada sino la ira de Dios. Que en Cristo he recibido todo lo necesario para esta vida y la venidera. Que Él me ha llamado a bendecir y amar a mi esposa, sin importar lo que haya recibido de ella o desee recibir. Esta mortificación de mi egoísmo, al contemplar el amor absoluto y desinteresado de Cristo, su sufrimiento para hacerme suyo, este llamado de mi Salvador y Señor a dar como Él dio —y sigue dando— me muestra que, aun si mi amada esposa fuera perfecta en su amor hacia mí, yo nunca sería verdaderamente feliz en el matrimonio hasta comprometerme con la misión desinteresada de darle amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, fidelidad y dominio propio, sin condiciones.

¿Es así como piensas sobre tu relación con tu esposa? ¿Deseas en tu corazón bendecirla al dar, en vez de exigir que te dé? ¿Ves la bienaventuranza de dar como una dicha mayor que recibir todo lo que deseas? ¿Entiendes que esto es parecerse a Cristo dentro del matrimonio?

He tenido que aprender que no se trata de mí. Que, en verdad, es más bienaventurado dar que recibir. Jesús lo dijo.

Traducido al español por Madurando en Cristo con permiso.
Publicado originalmente por Founders Ministries.
Artículo original: Leer aquí


Dr. Fred Malone ha servido como pastor de la Primera Iglesia Bautista de Clinton, Luisiana, desde 1993, habiendo servido previamente once años como pastor fundador de la Iglesia Bautista Heritage en Mansfield, Texas. Posee una maestría en divinidades (M. Div.) del Reformed Theological Seminary en Jackson, Misisipi (1974), y un doctorado (Ph. D.) en Nuevo Testamento del Southwestern Baptist Theological Seminary en Ft. Worth, Texas (1989). Es el esposo de Deborah, y el feliz padre de tres hijos adultos y seis nietos. El pastor Malone fue miembro fundador de la Junta Directiva de Founders Ministries y ha servido en la Junta Directiva del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky.

Publicado originalmente en nuestro Substack semanal.

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