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La influencia de una madre piadosa

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La influencia de una madre piadosa

Por Tom Ascol

Tom Ascol

Uno de los mayores desafíos que puede enfrentar un hijo es crecer en un hogar donde el padre está ausente o desconectado de la vida espiritual de la familia. La Biblia es clara: los padres tienen la responsabilidad de tomar la iniciativa en la guía y el gobierno del hogar. El diseño de Dios para la familia contempla que los hijos sean criados por ambos padres, con el padre a la cabeza.

Una creciente cantidad de estudios ha confirmado la sabiduría de este diseño. Según la Iniciativa Nacional por los Padres [National Fatherhood Initiative], la presencia y participación activa del padre en la vida de sus hijos reduce la pobreza, el abuso, el abandono, la promiscuidad sexual y la conducta delictiva, y favorece tanto la salud física como el rendimiento académico de los hijos. Esto no debería sorprender a los creyentes, porque sabemos que los caminos de Dios son justos y buenos.

Photo by Bethany Beck on Unsplash

Pero ¿qué ocurre con los hijos que crecen en hogares donde el padre está ausente, ya sea física, espiritual o de ambas maneras? ¿Están condenados al fracaso los hijos que crecen sin la guía espiritual de un padre? ¿Debe resignarse una madre que no tiene el apoyo de su esposo a que sus hijos tengan un mal desenlace?

En absoluto. Una madre piadosa puede ejercer una influencia poderosa sobre sus hijos, incluso en ausencia de un padre comprometido. El líder de la iglesia del Nuevo Testamento llamado Timoteo lo demuestra de una manera significativa.

En 2 Timoteo 1:5, Pablo le recuerda a su joven colaborador la herencia espiritual que había recibido: «Tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy convencido de que también está en ti». La ausencia de toda mención al padre de Timoteo es llamativa. Al parecer, Timoteo creció en un hogar donde su padre no ejercía ningún liderazgo espiritual.


Algunos de los siervos más útiles de Dios a lo largo de la historia le deben una gran deuda espiritual a sus madres.


De hecho, es probable que su padre ni siquiera fuera creyente. Cuando leemos por primera vez sobre Timoteo en Hechos 16, se le describe como «hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego» (v. 1). Era hijo de un matrimonio religiosamente mixto.

Eunice, la madre de Timoteo, se había casado con alguien fuera de la fe, en clara violación de la ley del Antiguo Testamento (véase Dt 7). Quizás creció en un hogar donde la fe judía se practicaba solo de manera nominal, o tal vez simplemente se rebeló contra sus padres. En algún momento, posiblemente durante el primer viaje misionero de Pablo (Hch 14:6), se convirtió en creyente.

Cuando Pablo escribe su última carta a Timoteo, puede describir la fe de Eunice como «sincera» y como anterior a la de su hijo. El silencio respecto al hombre de la casa es elocuente. Sea que estuviera vivo o muerto, fuera religioso o no, Pablo no da ninguna señal de que el padre de Timoteo le hubiera dado alguna guía espiritual a su hijo.

Las primeras lecciones en la formación espiritual de Timoteo las recibió de su madre y su abuela. Pablo lo reitera cuando le recuerda a Timoteo que «desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras» (2 Ti 3:15). ¿Quién le enseñó la Biblia a Timoteo en su infancia? No su padre. Su madre y su abuela se aseguraron de que aprendiera las Escrituras desde pequeño.

Algunos de los siervos más útiles de Dios a lo largo de la historia le deben una gran deuda espiritual a sus madres. Agustín, el gran líder de la Iglesia de los siglos IV y V, tuvo un padre violento e incrédulo, y una madre piadosa y fiel llamada Mónica. Fue el llanto y las oraciones de esta madre lo que Dios usó para detener a su hijo en su vida licenciosa y volver su corazón hacia la gracia de Dios en el evangelio.

De manera similar, John Newton, el autor del himno Sublime Gracia, fue criado por una madre piadosa y un padre impio. De su madre aprendió a memorizar himnos, respuestas del catecismo y pasajes de la Escritura, todo antes de que ella muriera cuando él tenía solo siete años. Fueron esas tempranas lecciones las que Dios trajo de vuelta a su mente cuando era joven, y que usó para rescatarlo de una vida de trata de esclavos y desenfreno.

Aunque el padre y el abuelo de Charles Spurgeon eran ambos pastores, él hace referencia con frecuencia en sus sermones y escritos a la influencia espiritual que su madre ejerció sobre él.


Incluso cuando la vida del hogar está llena de dificultades, una madre cristiana tiene una gran oportunidad de influir en sus hijos para Cristo.


En una ocasión, Eliza Jarvis oró estas palabras en presencia de sus hijos: «Señor, si mis hijos persisten en sus pecados, no será por ignorancia que perezcan. Y mi alma dará un testimonio inmediato contra ellos en el día del juicio, si no se aferran a Cristo». Spurgeon escribió después sobre esa oración y señaló que «el pensamiento de que su madre daría testimonio en su contra me traspasó la conciencia y agitó mi corazón».

El llamado a ser madre es, sin duda, un llamado elevado. Incluso cuando la vida del hogar está llena de dificultades, una madre cristiana tiene una gran oportunidad de influir en sus hijos para Cristo. Su familia es su campo misionero, y como toda misionera fiel, debe confiar en que el Señor le proveerá la gracia necesaria para enfrentar todos los desafíos mientras procura aprovechar cada oportunidad de impactar a la siguiente generación con el evangelio.

Artículo publicado originalmente en la edición de noviembre de 2008 de la revista TableTalk.

Traducido al español por Madurando en Cristo con permiso.
Publicado originalmente por Founders Ministries.
Artículo original: Leer aquí


Tom Ascol ha servido como pastor de Grace Baptist Church en Cape Coral, Florida, desde 1986. Antes de trasladarse a Florida, sirvió como pastor y pastor asociado en iglesias en Texas. Obtuvo una licenciatura en sociología de Texas A&M University (1979) y también ha obtenido los títulos de Maestría en Divinidad (MDiv) y Doctorado (PhD) del Southwestern Baptist Theological Seminary en Fort Worth, Texas. Ha servido como profesor adjunto de teología en diversas universidades y seminarios, incluyendo Reformed Theological Seminary, Covenant Baptist Theological Seminary, African Christian University, Copperbelt Ministerial College y Reformed Baptist Seminary. También ha servido como profesor visitante en el Nicole Institute for Baptist Studies del Reformed Theological Seminary en Orlando, Florida. Tom sirve como presidente de Founders Ministries y del Institute of Public Theology. Ha sido editor de Founders Journal, una publicación teológica trimestral de Founders Ministries, y ha escrito cientos de artículos para diversas revistas y publicaciones.

Publicado originalmente en nuestro Substack semanal.

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